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Mostrando entradas de abril, 2018

Misterios gozosos (4)

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El cuarto Misterio gozoso puede enunciarse de dos maneras: “La presentación del Niño en el Templo”, que subraya el aspecto cristológico, y “La purificación de Nuestra Señora”, que destaca el contenido mariano.

El Papa Benedicto, en su libro “Jesús de Nazaret” advierte que san Lucas (que era griego), al escribir este pasaje de la vida del Señor, no pretendía ser riguroso en reflejar la Ley de Israel en lo referente a las cuestiones que todo judío observante tenía que realizar. Sino, más bien, lo que desea el evangelista es mencionar el núcleo teológico de la escena: la importancia del primer encuentro de Jesús, como Mesías y Salvador, con el Templo.
Toda familia judía, al nacer su primogénito, tenía que observar tres cosas: la circuncisión del niño (a los ocho días de nacido: se le ponía el nombre), la purificación de la madre (no salir de la casa a actividades litúrgicas, por la impureza contraída y, a los cuarenta días del parto, ofrecer un sacrificio: dos pichones o dos tórtolas p…

Misterios gozosos (3)

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En cada uno de los Misterios gozosos del Santo Rosario se manifiesta, de modo particular, la alegría de la Encarnación del Hijo de Dios. No hay otro suceso en la historia de la humanidad que más nos llene de gozo.

El Tercer Misterio gozoso es el que ocupa el centro de los cinco. No sólo por su posición entre ellos sino, sobre todo, porque en él se ven cumplidas todas las expectativas de Israel, representado principalmente por María y José.
Desde hacía nueve meses esperaban al Salvador. Así lo había anunciado el Ángel: el nombre del Hijo del Altísimo sería Jesús, que significa “Dios salva”. Sin embargo, pronto aprenderán, la Virgen y el Santo Patriarca, que el modo como se irían desarrollando las cosas no era quizá como cualquiera de nosotros lo hubiera planeado, sino muy distinto. Dios quiere venir al mundo de una manera llena de sencillez y humildad. Además, quiere que los que estarán más cerca de Él participen, desde el principio de su pobreza y de sus sufrimientos.
En efecto, Ma…

Misterios gozosos (2)

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El regocijo que caracteriza a los misterios gozosos del Santo Rosario “se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia de Cristo en su seno hacen "saltar de alegría" a Juan (cf. Lc 1, 44)” (Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 20).

En su última Exhortación Apostólica, Gaudete et Exultate, el Papa Francisco nos sugiere vivir cinco notas o aspectos de la santidad en el mundo actual, que se pueden resumir en los siguientes puntos: 1) humildad y mansedumbre, 2) alegría y buen humor, 3) laboriosidad y diligencia, 4) fraternidad y espíritu de familia, y 5) vida de oración.
Estos cinco modos de expresar la santidad en nuestra época los podemos contemplar en el Segundo Misterio Gozoso: la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
1. María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña
Los vemos en la escena que relata San Lucas (Lc 39-56).
39 En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de pris…

Misterios gozosos (1)

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El próximo lunes, 9 de abril, celebraremos en toda la Iglesia la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Estamos terminando la Semana de Pascua y la alegría de la Resurrección del Señor invade nuestra alma.

Por otra parte, el 16 de octubre de 2018 se cumplen 15 años del final del Año del Rosario (2002-2003), proclamado por San Juan Pablo II un año antes, con la publicación de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (RVM).
Hemos pensado dedicar los posts de este blog, a partir de ahora y durante las siguientes 20 semanas, a la contemplación del misterio de Cristo, en los 20 misterios del Santo Rosario (ver El Santo Rosario, en Garabandal y este vídeo de Pueblo de María).
“El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio” (RVM, 1).
El Rosario era la oración predilecta de San Juan Pablo II: “¡Plega…